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Comuna Vecinal Dique Florentino Ameghino[24/5/2016]

Y hoy me desperté con ganas de escribir, y una de las mil historias de nuestro último viaje se me vino a la cabeza. Es una historia tragicómica en una localidad perdida en el medio de nuestra hermosa Patagonia. Y pongamos en marcha el auto, y comencemos luego de un abundante almuerzo a orillas del mar, a transitar esos caminos que nos unen, por más distantes que vivamos, a todos nuestros hermanos Argentinos. Y así fue, como siempre nos pasa, que hablando con unos y con otros, conseguimos un camino distinto al regular, para unir varias localidades, priorizando las bellezas naturales y la historia de los lugares, por encima a la comodidad del viaje. Rotonda tras rotonda, siempre a la vera del río, no nos alejemos hacia los campos, porque ahí sí que nos perdimos. Cruzamos una iglesia, luego otra, y otra más, y ya llevábamos como 10 en una muy corta distancia, y lo bello del verde, rompía con la clásica estepa patagónica. Las Iglesias escondían algo distinto, eran todas muy similares, pero tan distintas a las que estamos acostumbrados, y al mismo tiempo, todas templos, todas iguales, porque eso es la religión, la igualdad de sentir algo, pero eligiendo en que templo explorarlo. Y cruzando el río una y otra vez, como nos pasa a los chicos, jajaja, el agua nos volvió a dar hambre, y llegamos al destino clásico para merendar a las 5pm. Pansa llena, más que nunca, corazón contento, son las 6.30pm y los kilómetros nos llaman, aún estamos lejos. Y luego de una hora de ruta, en la que ya lo verde lo dejamos atrás, nos tocó bajarnos de la vía principal, tomando un camino secundario en bastante buen estado y acercarnos a la localidad en donde nos toca dormir, otra noche de carpa, en la que disfrutar los cielos estrellados, las sombras de los árboles, y la vida sin necesidades mayores, al estar el uno junto al otro, con charlas de mil horas. Y estando en lo más alto del camino, solo quedaba comenzar a bajar, túnel tras túnel, muy encerrado entre altas paredes rojizas, un lugar completamente distinto, comparado con el resto del relieve de la Patagonia. Y así fuimos avanzando, entra curvas zigzagueantes, hasta que de pronto, se abre un claro en medio de las gigantes paredes. A nuestra derecha un espejo de agua hermoso, a nuestra izquierda, un pueblo encajado en medio de un cañadón, por lo tanto, ese piso en el que estábamos andando, era nada más y nada menos que el paredón de un dique. Del pueblo solo nos separaba el último túnel, y la bajada desde el paredón. Todo era hermoso, distinto, tranquilo, todo mostraba un lugar ideal para descansar un par de días. Llegamos a un lugar soñado. Eran las 7.30pm, y en medio del cañón las sombras nos indicaban, que para evitar problemas, teníamos que acampar lo antes posible, así no sufríamos el armar la carpa de noche, y mucho menos el frio del atardecer de la Patagonia. Así que ni bien llegamos nos pusimos a ver dónde podíamos sacar data para ganar tiempo, y meter la carpa. El pueblo tranquilísimo, no se veía a nadie, y de pronto veo una estación de servicio, de esas de proximidad, para los que no las conocen, son estaciones montadas en tipo un conteiner, todas digitales. Que mejor lugar para sacar info que una estación de servicio, es más, recuerdo que a la derecha había una gomería. Nos acercamos, estacionamos el auto en el surtidor, mal no nos venía cargar algo de nafta, y esperamos, y esperamos un poco más, y me acerque a la gomería, y nadie, no vino a atendernos nadie, no se acercó nadie, y bueno, sin conocer el lugar, supuse que habría horarios de carga o algo así, para no tener a un empleado al divino botón, en el medio de la nada, todo el día parado tomando frio, así que arranque con la idea de buscar la tan preciada i de información turística. Y por ahí entre los bajos techos de las casas, vimos el campanario de una pequeña iglesia, y si hay algo que todos los viajeros sabemos, es que en los pueblos, la iglesia siempre marca una zona importante del lugar, así que cruzamos las 3 calles que nos separaban de la cúpula, y por supuesto frente a ella estaba el centro comunal en conjunto con la secretaria de turismo con la tan preciada i. Estacionamos en frente, pero o nos hizo falta ni bajarnos del auto. Justo una señora mayor pasaba caminando por la puerta del lugar, así que desde la ventanilla le dije –señora buenas tardes, me podría decir si la oficina información turística está abierta, recordemos que hasta este momento la señora era la única persona que habíamos visto en la localidad. La señora me miro con cara de pocos amigos y me respondió señalando a la oficina con el dedo –acá?, acá nunca hay nadie pibe. Y sin mediar más palabra siguió su camino como si nada. En ese momento miro al frente, y veo saliendo de la iglesia a una chica más o menos de nuestra edad, con un nene arriba de un triciclo, y una nena un poquito más grande con dos colitas en el pelo, llevándola de la mano. Jamás les vimos las caras, ya que salieron de la iglesia y agarraron la calle para el lado más alejado de donde nosotros estábamos parados, y me dio cosa acercarme con el auto sobre sus espaldas por miedo a asustarlos, así que espere que se alejen un poco, y suponiendo que había más gente en la iglesia, pare el auto en la puerta y baje para consultar, cualquier dato era un éxito, se nos venía la noche y nosotros en veremos. Saque desde la calle unas fotos de la iglesia, y entré para ver con quien me encontraba para charlar. Y por supuesto, siguiendo con la suerte que veníamos, la iglesia estaba absolutamente desolada, me quede unos minutos y no encontré a nadie dentro del templo. No lo podía creer, salí a la vereda, ya se acercaban las 8pm y nadie en la calle. Entonces fue cuando decidí seguir con mi instinto, y le dije a mi mujer, si acá hay un camping, como siempre, va a estar a la vera del río. Así que arranque el auto y encare hacia la rivera a ver que encontrábamos, y nada, 4 cuadras y nada, y en una de esas entre medio de los arboles logre ver del otro lado del rio que había una especie de fogones, así que buscamos donde estaba el cruce. Vale la pena acá hacer una pausa y recordar que hacía más de 1 hora que estábamos dando vueltas por la localidad, y solo habíamos visto a la señora, y luego a 3 personas de espalda, y a nadie más. Llegamos al puente, para cruzar, y nos encontramos con una cuerda que daba ingreso a la zona del camping, la cual estaba en el piso, y 2 casillas tipo de boletería, una de ellas tapiada con madera, y la otra más moderna con todos los vidrios rotos, por supuesto con la suerte que veníamos, ambas casillas estaban vacías. Pese a eso decidimos entrar al camping y ver dónde íbamos a acampar, hicimos unos 50 metros y sobre nuestra mano izquierda encontramos un Pub Cervecería (sisi, dentro del camping) con un cartel que decía Racing vs Boca pantalla gigante 19hs de un día que ya había pasado, todas las luces del lugar prendidas, pero las puertas cerradas. A simple vista el lugar no tenía ni una carpa, extraño para la magnitud del camping, les juro desde el ingreso no se veía el final, realmente enorme. Más o menos a unos 100 metros de donde estábamos vimos una camioneta, así que ahí fuimos a ver si conseguíamos alguna clase de información del lugar, baje del auto, me acerque a un hombre y le consulte si sabía dónde estaba la recepción, así me daban el ingreso, y su respuesta fue sorprendente, pero no menos que lo que veníamos viviendo. Me dijo: -No vi, ni vino nadie desde que llegamos, son los primeros con los que nos cruzamos, así que me parece que me voy a preparar un asado, termino de comer y sigo viaje. Y con cara de sorprendido le consulto si sabía dónde estaban los baños, y me dijo al lado de la proveeduría. Palabra santa en un camping, proveeduría, volví al auto y fuimos para ahí, baje al baño para ver qué condiciones tenían, y me encontré con que estaban bastante bien, pero no tenían duchas, salí y encare hacia la proveeduría para consultar sobre las duchas, y por supuesto, aunque no lo crean, la encontré cerrada y con todas las luces prendidas, frente a la misma hay una carnicería, y al lado una verdulería, ambas cosas en las mismas condiciones, prendidas hasta las balanzas, pero sin nadie en los lugares, todas las puertas cerradas, no sé cuántos camping ustedes conocen que tengan en su interior cervecería, pub, carnicería, verdulería y proveeduría, pero indudablemente yo muy poco. Ya a esta altura me sentía dentro de una película cómica y no tan cómica. Volvimos hasta donde estaba el señor, para ver si acampábamos cerca, pese a que el lugar ya mucha tranquilidad y seguridad no nos daba, y al bajar a charlar se lo planteo y me dice, que el cuándo entro se cruzó con un cuartel de bomberos, que vaya a preguntar ahí, lo cual me pareció una buena idea, así que perdido por perdido, la tardenoche ya cayendo, nos fuimos a buscar a los bomberos. Dimos unas cuantas vueltas por el pueblo, convengamos que como mucho tendría 20 manzanas, tampoco era gigante, y jamás encontramos ningún cuartel de bomberos, ya con poca paciencia y mucha preocupación, por la falta de posibilidades de acampar de un modo por llamarlo de alguna manera, seguro y confiado, lo loco también es que después de dar vueltas por todos lados buscando a los bomberos, tampoco encontramos ni a una sola persona en la calle caminando, recordé que apenas llegamos a la localidad, había visto un cartel que decía camping privado con pileta, con una flechita, así que fui hasta el cartel, y nos dejamos guiar por las flechas. Vuelta para acá vuelta para allá, seguimos uno y otro cartel, sentíamos realmente que estábamos dentro de una de esas películas del lejano oeste donde los pueblos quedaban vacíos como si fueran poblados fantasmas, y seguimos los carteles hasta que de pronto llegamos a la salida del pueblo, y un cartel más nos indicaba que agarremos para atrás del cañón, perdidos por perdidos seguimos adelante y a lo lejos vimos un cartel más, ya estábamos bien en las afueras, sumergidos en medio del cañón, por un camino de ripio en el cual solo se veían algunos basurales y una virgen encajada en medio de uno de los paredones. Era de no creer, y por allá vimos una tranquera en la que decía camping privado, respiramos por un segundo, y dijimos, solucionado, llegamos, a armar la carpa. Tranquera a mi izquierda, y encaramos la entrada, nos metimos en medio de una arbolada que hacía de ingreso, y de pronto se estrechó el camino, y sobre la trompa del auto a cada lado del mismo, había sentados dos muñecos tamaño real disfrazados, no lo podíamos creer, era absolutamente de mal gusto y terroríficos, la proveeduría al lado de uno de ellos, por supuesto absolutamente cerrada, y de pronto por la ventanilla de mi mujer se acerca un chico para preguntarnos que necesitábamos, puntualmente en ese momento necesitábamos un té de tilo, y una máscara de oxígeno para volver a respirar, pero bueno, le pusimos un poco más de onda pese a las cosas que veníamos pasando, y le dijimos que nos deje ver el camping y los baños, a ver si nos quedábamos a acampar. Pero todo todo lo que vimos nos convenció aún menos que el camping desolado municipal que habíamos visto antes, solo faltaba Jason y una motosierra, nada de lo que veíamos nos dejaba con ganas de quedarnos a punto tal que cuando vimos los baños, nos dimos cuenta que las puertas de los inodoros daban al aire libre, por lo cual si yo me sentaba tranquilo en uno, mis patitas se veían desde afuera a la vista de todos los acampantes, a cierto, tampoco era una preocupación, porque carpas no había ni una en todo el camping, así que volvimos hasta el auto, con tres perros chumbándonos a los tobillos, casi pidiéndonos que nos vayamos y les hicimos caso, a seguir rumbo, ya las 8 de la noche y nosotros en veremos, lejísimo de cualquier otra localidad, y preocupados de estar en un lugar el cual no nos hacía sentir seguros en lo más mínimo. Lo único bueno fue que nos cruzamos con una persona más, jajaja, y llevábamos 2 horas, yendo y viniendo por todos lados, y nos cruzamos para este momento a tres personas y tres espaldas a las que no les vimos las caras. De movida, todo todo era rarísimo. Decidimos volver al pueblo y evaluar cuanto antes los pasos a seguir, ya nos sentíamos incomodos e inseguros, dos características que cuando uno decide salir de camping nunca son bienvenidas a la cabeza. Justo por la calle, de casualidad, que decidimos agarrar para volver al pueblo encontramos un complejo, que no recuero si decía hotel u hostería, pero a simple vista lo que si recuerdo bien, es que tenía pinta de cortarnos el cuello con los precios, pese a eso, al ver a mi mujer (Mari Zugui) tan preocupada, y yo al mismo tiempo tan encaprichado con acampar, le dije, anda y fíjate cuánto cobran, vas a ver que no lo vamos a poder pagar, pese a eso ella decidió tomar el caballo por las riendas, bajo del auto, y encaro al hotel a ver qué datos conseguía. Me quede en el auto, pensando y pensando soluciones y opciones respecto al horario y los kilómetros que nos separaban con otra localidad, y nada me cerraba, para ese momento volví en mí y me di cuenta que hacía ya como 10 minutos había bajado Zugui y no había vuelto. Espere un poco más, ya eran 15 minutos y nada, y comencé a preocuparme, así que decidí encarar para el hotel a ver qué pasaba, justo en ese momento la veo salir, volví a respirar, con una cara de poquitísimos amigos se fue acercando al auto, y yo con el ego super alto de que tenía razón respecto al precio, le digo: -y nos matan no con el precio de una habitación?, y la respuesta de ella fue: -vos no me vas a creer, pero no hay nadie. Con mis ojos ya desorbitados le digo, como no hay nadie, es un hotel, no puede ser, y me dice, así como lo escuchas, estaban las luces y el televisor del comedor encendido, en la recepción toque el timbre un par de veces y no vino nadie a atenderme, me fije entre las ventanas y vi un par de autos estacionados, así que decidí ir al pasillito donde estaban las habitaciones, golpee las manos, salude un par de veces y jamás de los jamases apareció nadie, así que salí medio rapidito, esto ya me preocupa, y con esa frase cerro la charla, se subió al auto, y ya los preocupados éramos dos. Llegue con el auto a la esquina, casi casi sin poder tomar una sola decisión, cuando entre el recuerdo de las imágenes que habíamos visto desde que llegamos, recordé que por el espejo retrovisor había visto un almacén, más o menos sabia como llegar, así que le dije a Zugui, ahí a las 8.30pm tiene que haber alguien, es la hora que la gente sale a comprar la cena, así que fui derechísimo donde recordaba haberla visto, tal cual recordaba, llegue a la esquina del almacén, una buena, estaba abierto, estacione el auto, y baje a averiguar, Zu quedo a dentro del auto, ya no quería saber más nada del lugar, por más bello que fuese, ya todo era muy muy raro. Entre y me encontré con 2 muchachos, un golazo, dos personas más para averiguar sobre donde dormir. Por supuesto lo primero que les dije fue que me sentía rarísimo porque no encontraba a nadie en las calles, a lo que respondieron muy relajados que ahí era así. Le pregunte donde podía alojarme o acampar, a lo cual me dijeron, acampa tranquilo en el camping municipal, y le dije, pero no hay si quiera quien me cobre las entradas, no hay duchas, esta hasta la proveeduría cerrada, y me respondieron muy relajados ambos, acampa tranquilo, acá todo es así, en el fondo están las duchas, las abren a la mañana. Así que salí del almacén super confiado de que todo estaba perfecto y que las cosas eran de ese modo, que todos en el lugar eran híper relajados, y que solo quedaba acampar y disfrutar de lo hermoso del lugar. Subo al auto, y encuentro a Zugui con la misma cara de preocupada, pero pálida, y me dice, vez la ventana esa Dany, eso que está en el mosquitero es sangre?. No lo podía creer, era impilotiable, el mosquitero de la ventana que daba al almacén, donde deje el auto estacionado, tenía una mancha de sangre seca chorreada por todo el mosquitero, salí de la situación diciéndole que sí, que seguro era una mancha de sangre, pero que del otro lado de la ventana estaba la parte de la carnicería del mercadito, como para al menos calmar un poco las aguas, así y todo, le dije, con prisa y sin pausa, che los chicos que me atendieron me dijeron que acampe tranquilo en el camping municipal, jajaja, sisi en ese camping en el que no había nadie, en donde nadie siquiera nos daba ingreso, en una localidad donde habíamos solo cruzado a cinco personas, tres espaldas y dos muñecos tamaño real, el que no se siente seguro así, es porque no quiere, jajajaja, la verdad no lo podía creer. Pese a eso, auto en marcha, vamos a acampar. Así que encaramos el puente, cruzamos la entrada tapiada y abandonada del camping y comenzamos a recorrerlo. Seguíamos sin poder entender como en un lugar tan tan bello y con semejante camping, les juro, de los más grandes que vi, no había absolutamente nadie acampando, había pool, pantalla gigante, cervecería, feria artesanal propia, verdulería y carnicería por separado, proveeduría todo absolutamente cerrado, como dijimos antes, con todas las luces prendidas, pero cerrado. Luego de conducir por unos 200mts, vimos a lo lejos un kiosco con las cortinas de plástico sacudiéndose con el viento, eso simplemente demostraba, que ese lugar si estaba abierto, así que una sonrisa y un suspiro instantáneamente vinieron sobre nuestro ser. También vimos otra batería de baños, los cuales eran mucho más grandes que los anteriores, así que supusimos que ahí estarían las duchas. Así que sin pausa fuimos acercándonos a ese sector, y magia, atrás de los baños y sin duda cubriéndose con el paredón de las duchas encontramos 3 carpas, listo, la tranquilidad por fin llego a nosotros. Baje del auto para charlar con unos chicos, pero así y todo Zu seguía no tan segura del lugar. La verdad que ya rozábamos las 9pm, lo último de luz quedaba a manos de armar la carpa, lo cual era lo único que quería, para de una vez por todas, descansar. Nos pusimos a hablar con unos chicos re copados, que estaban acampando con 3 nenes lo cual aún nos dejaba más tranquilos. Me comentaron que se iban a correr de donde estaban porque el rio la noche anterior trajo un frio tremendo, así que iban a ponerse más sobre las paredes del cañon. A lo que les respondí luego de contarles todo lo que pasamos, que yo tenía decidido acampar al lado de ellos, sea donde ellos definieran. Y que era la única forma de que Zugui se sintiera un poco más tranquila, al escuchar eso y metiéndole el pecho a la situación, bajo del auto, y se acercó a charlar con nosotros, y creo que paso lo más gracioso de todo. Entre el ida y vuelta de la conversación, los chicos me dicen que habían llegado a acampar la noche anterior, y que por supuesto pasaron por los mismos problemas que tuvimos nosotros, pero de noche, y que el señor del kiosco, único lugar abierto en todo el pueblo, le había dado ciertos avisos sobre el acampe. A lo cual, de forma lógica, dado que nosotros no habíamos podido hablar al respecto con nadie, le dije, decime que te dijo, así más o menos sabemos cómo organizarnos. Y su respuesta fue, -me dijo que tenga cuidado con las ardillas que aparecen de noche, y que cada tanto se ven algunas tarantulas, y que por las víboras no me preocupe porque se la llevan los murciélagos. Ustedes lo leen y no lo creen no?. Bueno, imagínense nosotros, no solo no lo podíamos creer sino que mucho más por hacer no teníamos. Así que a armar la carpa nomas, previo pasar por el kiosco a saludar y averiguar cómo es esto del pueblo sin gente. Así que encare al kiosco, corrí las cortinas plásticas, aquellas que estaban de moda hace unos 30 años, esas que estaban en todas las almacenes, y me encontré con un kiosco no tan perdido en el tiempo, ya que tenía realmente de todo. Salude cordialmente, a lo que recibí de quien estaba dentro, un amable movimiento de cabeza, opte por extender mi saludo a un –que tal, como anda, me cuenta más o menos como es el tema del camping por favor, y con una voz extrañísima recibí de respuesta un corto y sencillísimo –yo ni idea, en conjunto con un movimiento de hombros. No puede ser, díganme que esto es una joda y hay cámaras por todos lados, o sea, si no le pregunto a alguien que trabaja en el camping, a quien le pregunto?, pese a eso, opte de ir por mas, y le conté mi travesía por el pueblo, y que prácticamente no me había cruzado a nadie, a lo que sonrió, y me respondió con un tono que dejaría ver su problema real, -en este pueblo nunca hay nadie. Las palabras habían sido prácticamente iguales a las de la primer señora que nos cruzamos al llegar, pero eso no era lo importante del tema, lo que note raro en su voz era que tenía hecha una traqueotomía o algo así, me di cuenta porque yo hace mucho tiempo laburaba con un señor que le habían hecho lo mismo, por un problemita en la garganta, así que corte por lo sano, le agradecí por la atención y me fui a armar la carpa. Cuando estoy camino a la zona en la que decidimos me cruza Zu para decirme que iba al kiosco a comprar una bebida, jajaja, como le explico que la única persona que estaba a cargo, o algo así, del camping, y no es para discriminarlo ni mucho menos, parecía salido de tales from the crypt, yo sabía que cuando lo escuchara hablar, se iba a cagar toda, pero si yo la frenaba en seco y le decía que iba yo, también le iba a parecer raro, e iba a dudar de lo que estuviese pasando, así que opte por relajarme y decirle, yo prefiero algo de lima limón. Me fui a armar la carpa, en realidad a montar las luces para poder armar tranquilo, y a esperarla que salga del kiosco, a medida que la veía volver iba viendo la cara de enfado que traía, y me dice –porque no me avisaste, yo esta noche duermo en el auto. Mientras me hacia el tonto, y seguía colgando las luces le explique por qué no me pareció decirle, cuando voy tiro un poquito de más de uno de los cables y se caen las 2 bombitas al piso, por supuesto, rompiendo ambas. Un tiro para mi lado por favor, todo me salida para atrás, jajaja. Por supuesto esa noche ni se cenó, termine de armar la carpa, la convencí de que durmamos ambos en ella, y nos metimos a dentro a jugar a las cartas un rato antes de dormir. Las cartas nos ayudaron un poco a reírnos y relajarnos, y poco a poco el silencio del lugar en conjunto con el cansancio del viaje y las vueltas, hizo que nuestros cuerpos vayan entregándose al sueño. Todo parecía llegar al final del día de furia que nos tocó vivir, ya estamos durmiendo, soñando, compartiendo entrelazados del momento de descanso. Cuando de pronto, por supuesto no todo iba a ser sencillo, serían las 3am, y se comienzan a escuchar muy cerca de nuestra carpa, recuerden que a nuestro lado había acampado una familia entera, unos gritos desgarradores, mezclados con agudos llorisquidos, los gritos no paraban, en medio del entresueño, encerrados en una carpa, fue muy complicado en un primer momento entender que pasaba, confundidísimos ambos, intentamos calmarnos, y Zu entre temblores me dice, Dany, son gatos. Ni más ni menos, eran gatos, como decirlo, acariciándose, pero anda a que después del día que pasamos, y en el medio de un profundo dormir, nos íbamos a dar cuenta de lo que pasaba. Lo único que recuerdo que ambos aseveramos esa noche, que no podíamos seguir con semejante tensión ni un día más, así que decidimos a la mañana siguiente, luego de levantarnos, comenzar la retirada hasta otro destino. Todo lo que nos pasaba no se podía creer. Por suerte el resto de la noche paso sin sorpresas, descansamos muy bien, y al amanecer nos levantamos casi casi riéndonos del día anterior, al abrir la carpa me encontré con 3 señoras sentadas al lado de la puerta de las duchas, las cuales habían estado cerradas todo el día anterior. Era increíble, más gente del lugar, jajaja, me acerque a ella, y ya con una pregunta casi casi caprichosa, les consulte si me podían contar como era esto de semejante camping vacío, y de un pueblo en el cual la gente que me cruce podía contarlas con los dedos de la mano, a lo que su respuesta como si no me hubiesen escuchado fue: -ustedes son los que llegaron anoche no?, si se van a bañar son $60 la entrada, a lo cual me sonreí, y le dije, claro que me voy a bañar, y le pregunto, pero no entiendo, si no me baño no me cobran?, y me respondió, sisi, son $60 pero eso le da derecho a usar las duchas, no repregunte más al respecto ya sentía que iba a terminar contando el cuento de la buena pipa o de la gallina y el huevo, así que volví al inicio y le consulte que como podía ser que semejante camping en el medio de un lugar tan hermoso estuviese vacío, a lo que me respondió, después del día de la electricidad acá no viene más nadie. La mire sorprendido, el día de la electricidad sin duda era su fiesta popular, o algo así, y le consulte que día era esa fiesta, y me respondió con cara de pocos amigos que era el 2 de febrero, luego de eso deje de preguntar y opte por irme a bañar. Entre enjabonadas y ducha caliente, se me venían mil preguntas a la cabeza, todo lo que paso iba y venía, sin poder creer lo vivido, y sabiendo que era la historia que al volver a casa iba a contar una y otra vez hasta el cansancio, sin que la misma me aburra. Salí de la ducha, me acerque a las tres mujeres una vez más y les comente que en breve nos íbamos a retirar, y si había algún lugar turístico puntual en la localidad, el cual no me podía perder. Y su respuesta era lógica, me mandaron a una caverna, jajaja, parece chiste, mira si me voy a meter en una caverna en este lugar tan extraño, pero por supuesto mi locura poco dudo, vida, las chicas me dijeron que tenemos que ir a conocer la caverna del tigre, imaginen la cara de Zu cuando le dije eso. Así y todo fuimos, por suerte fuimos, porque no solo la caverna era bastante cortita, sino que del otro lado de la montaña a la que se cruzaba tenía una vista del cañón y el rio, realmente precioso. Salimos de la misma, hicimos algún trekking más por el camping y sus cañadones, como para conocer algo más, y arrancamos la ruta del día. Antes de salir del camping pasamos por la puerta del kiosco, y nos saludaba con la mano bien cerquita del pecho el señor tenebroso por su destino. Sin antes parar un rato en el dique para sacar unas fotos más del lago y el valle. Sobre el terraplén del dique por supuesto también nos pasaron un par de cosas raras, pero las voy a sintetizar para no hacer todo tan tan largo, nos cruzamos a una parejita que estaba pescando, y ni bien nos vimos, y luego de saludarlos, prácticamente al instante de vernos, la chica le dijo al chico, amor, ya es hora de irnos no?, y se fueron. Luego paso por el dique entre medio de los cañadones un micro de larga distancia, por supuesto a los únicos que vimos fue a los choferes, el micro entro a la localidad, y a los diez minutos volvió a subir para irse, por supuesto, a alguien pasaron a buscar, pero la realidad es que no vimos a nadie dentro del micro, ya todo nos daba gracia, no se podía creer, y como último, me puse a sacarle fotos a una escalera que es tipo el punto importante de la localidad, seguramente porque es la escalara que se usó para iniciar la hidroeléctrica o algo así, porque tenía hasta carteles turísticos que la indicaban. Así que le saque un par de fotos en conjunto con el valle y la localidad, y de pronto sobre mi cabeza se pusieron a volar más de una docena de Chimangos o algo así, muy grandotes, que terminaron de convencerme que era un buen momento para terminar de cruzar el cañón, camino a la próxima localidad. Y así fue, la historia completa de nuestro paso por la Comuna Vecinal Dique Florentino Ameghino. Algo increíble, una vivencia única, y yo creo que imposible de olvidar.

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